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sábado, 13 de octubre de 2012

Iglesia de Nuestro Señor Hallado, Empedrado, Corrientes, Argentina

Vuelvo para la casa donde estoy parando, casi sobre la 12, o sea a unas veintitantas cuadras del río, paso por la fiesta, suena cumbia y electrónica, cientos de changos escuchan, se mueven, cantan, cumbia y electrónica y cuando pasa algo así siempre me pregunto, me estaré perdiendo algo importante, tendré que abrir un poco la mente a estas músicas para entender mejor que está pasando, creer que entiendo me aleja de muchísima gente, what question...
Frente a la plaza brilla el templo de Nuestro Señor Hallado, fundado en 1825, poseedor en su interior de una araña que perteneció a la Mansión de Invierno y adornado con murales en sus muros laterales.
La arteria principal lleva y trae, contiene y comunica a todo el pueblo, en ella la gente charla en las veredas, toma mate en los umbrales, compra, mira, corre, juega, parece que inevitablemente todo ocurre allí, voy llegando, desaparece el bullicio de la gente y aparecen los sonidos de la ruta, las velocidades se multiplican, las imágenes se tornan fugaces y no habrán miradas que se crucen.
Busco un lugar para comer pescado, no hay muchos lugares, la oferta en servicios es escasa, tan solo el gran hotel sobre la costa, ocupado en su totalidad con motivo del evento estudiantil y un comedor que ofrecía surubí bien preparado y en porciones generosas.
Final del día, día importante, con mucho material para procesar y guardar en la sección momentos importantes de la bibllioteca emocional.

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