jueves, 22 de septiembre de 2011

El cielo del campeón, monumento a la memoria de Carlos Monzón, Paraje Los Cerrillos, Santa Fe, Argentina

Monumento inaugurado en 1996,  recuerda el lugar donde perdió la vida en un accidente automovilístico el 8 de enero de 1994, el múltiple campeón de boxeo argentino Carlos Monzón.
El sitio presenta cierto abandono que sumado a la soledad del paraje le otorga al conjunto un aire lúgubre y fantasmal, sobre todo hacia el ocaso cuando el sol se torna impredecible.
Se ubica a 12km al N de Santa Rosa de Calchines sobre la RP1 que vincula San José del Rincón con Reconquista.

Otra visita al río dorado, atardecer sobre el San Javier, Santa Fe. Argentina

Como me había sucedido en julio, una nueva visita al río de oro me regaló colores inimaginados, aromas y sonidos desconocidos en la urbe de hierro y cemento. Un cielo de tonos indescifrables, sombras, contraluces, buenas historias y refrescantes bebidillas para la sequedad del garguero.

Como fuegos de artificio, flores en la plaza de San Javier, Santa Fe, Argentina

Como en una explosión de fuegos de artificio el cielo de San Javier se pobló de colores, todos los rosas y violáceos imaginados se dieron cita en esa plaza, fresca, aromática, pausada, referente de miles de historias que se suceden bajo ese techo natural de flores vivas. 

Parroquia San Francisco Javier, San Javier, Santa Fe, Argentina

Imponente construcción que exhibe los conocimientos arquitectónicos de los indios mocovíes, el templo de la Parroquia San Francisco Javier consta de tres naves, dos de las cuales forman la iglesia, siendo utilizada la restante como dependencia de la misma.
Guarda celosamente en su interior la imagen de su Patrono, una obra de arte de gran devoción popular, tallada en madera sólida por manos mocovíes

Las chimeneas, Saladero Mariano Cabal, Santa Fe, Argentina

Las tres chimeneas de lo que fue el primer saladero en funciones antes de 1865, hoy el pueblo de unos 800 habitantes vive del turismo receptivo relacionado con actividades de pesca y la explotación agrícola que se sucede en los campos lindantes. Se accede por la RP1, desde Santa Fe o Reconquista.

martes, 20 de septiembre de 2011

Dos ojos, una naríz y una boquita pintada, cuatro canoas, Coronda, Santa Fe, Argentina

Costanera de Coronda, decenas de imágenes con canoas, pescadores, aves, árboles vivos y muertos, hermoso sitio para caminar, observar y disfrutar, cerca de casa, pero con ritmo pausado como debe ser en la vida para transcurrirla mejor.

Todos los caminos conducen a un río marrón. El Coronda y sus islas, Santa Fe, Argentina

El tono amarronado de un río que fluye raudo, la isla, con tierra y sombras escasas y un cobertizo para el caballo guardado esperando la bajante.

Todo listo, sólo hace falta la llegada del calor, Coronda, Santa Fe, Argentina

La pequeña playa corondina luce pulcra, espectante ante la inminente temporada, la verdad, daban ganas de quedarse leyendo las aventuras de Súper Hijitus bajo una de estas sombrillas degustando una Ferroquina Bisleri o un Pineral con Talca bien helado.

Interior del molino, Oroño, Santa Fe, Argentina

Los árboles haciendo de guardianes del templo, impiden la plena observación de lo que fue un bellísimo edificio de ladrillos, aunque admito todavía conserva algo poético, sobre todo por el juego de llenos y vacíos, el cielo que se filtra por los huecos, el piso cubierto de miles de hojas en decenas de capas, cierto perfume a primavera anticipada y ese plus que dan los sitios abandonados, no contaminados por la cobarde mano del hombre que depreda ante la ausencia de miradas.